Vuelta a la Sociedad

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Estas semanas he estado algo menos habladora, pero éste ha sido mi aspecto (jajaja):

¡¡¡Pero por fin, hoy he terminado los exámenes y vuelvo a tener vida social!!! Ja, ja, ja. Así que a partir de ahora vais a tener ENCARMIN para rato. Ja, ja, ja.

Espero que estéis pasando un muy buen fin de semana y que sigáis cumpliendo vuestros objetivos, ¡¡que todo es posible en esta vida!!


Mundo de Cristal

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Hoy os traigo una noticia muy especial: ¡¡nuestra querida "Violeta" ha escrito un libro!! Y no un libro cualquiera, sino un libro dedicado a aquellas personas que se sientan solas, confundidas, sin saber cómo actuar frente a una discapacidad mental. 

"Mundo de Cristal", así se llama el tan esperado libro de nuestra querida escritora. Va sobre la visión de una niña y luego mujer, conforme va creciendo junto a su hermano que tiene el síndrome de Rubinstein-Taybi. Muchos de vosotros ni siquiera habrá oído hablar de este síndrome tan especial y es que, cuando mi tío nació, el protagonista de este libro, sólo se habían registrado tres casos más en España (él era el cuarto). ¿Podéis imaginaros la incertidumbre, las dudas ante cómo actuar, el miedo? Pues todo eso se olvida con una sola sonrisa de esta persona tan especial como es mi tía Juanito (aunque él quiere que le llamemos Juan porque ya no es ningún niño).

Os invito a que leáis este libro tan emotivo y bonito y sobre todo a que lo compréis, ya que sólo cuesta 5 euros y todo lo que se recaude con su venta irá destinado al colegio "Manuel Díaz el Cordobés" (AVAIN) donde se encargan de hacer la vida de muchas personas con discapacidad mental mucho mejor y que, por culpa de esta maldita crisis, están sufriendo todo tipo de recortes posibles hasta el punto de tener que cancelar muchos proyectos dedicados a esas personas tan especiales, como es el caso del cierre del proyecto de casa tuteladas, donde estas personas podrían vivir cuando sus familiares faltaran como si de una residencia de ancianos se tratase. 

Recordad que estamos hablando de personas que no pueden valerse por sí mismas y que NECESITAN de la ayuda de otros: nosotros.

Si estáis interesados podéis contactar conmigo en el correo encarmin@hotmail.es
Juntos hacemos la diferencia.

¿A que es guapísimo?

Muchísimas gracias a todos.

Sueños

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Hace muchos años, existió un país llamado Sueño. Era un país mágico donde los hombres podían soñar con lo que quisieran. Cada noche, antes de irse a dormir, se concentraban en qué sueño querían tener esa noche, y éste se llevaba a cabo.
     Pero siempre o casi siempre hay alguien a quien le gusta torcer las cosas, y ésta no iba a ser la excepción. Por ello, el malvado mago Pesadilla decidió que ya estaba bien de bellos sueños con viajes en sitios maravillosos, románticos besos a la luz de la luna o aventuras en lugares inimaginables.
     El malvado mago hizo un conjuro y sumió a todo el pueblo en una especie de maldición que hacía que cuando intentaban llevar a cabo sus esperados y hermosos sueños, éstos se convirtiesen justo en todo lo contrario, con lo cual, todos ellos terminaban en horribles pesadillas.
     Como es lógico y normal, la gente del país comenzó a tener miedo a dormir. Sabían que al dormirse, sus miedos cobrarían vida, por lo que querían permanecer siempre despiertos. Para ello, acudieron a otro mago del reino que si bien no podía levantar el hechizo conjurado por el mago Pesadilla, sí podía contraatacar con otro hechizo.
     Este nuevo hechizo era un arma de doble filo. Consistía en que el mundo de los sueños se trasladaría al país vecino, “Mundo consciente”. Este país era algo especial. En él, el poder de la magia se mitigaba en comparación con el país Sueño, donde todo era posible.
     De esta forma, las personas sí podían dormir, y hasta soñar, pero no lo que ellos querían, sino lo que su subconsciente les mostrase. Por el contrario, al despertar, tenían una maravillosa y única oportunidad de convertir sus bellos sueños en realidad, y al mismo tiempo, intentar olvidar los malos.
     El único problema que tenía este hechizo, era que las gentes del País Mundo Consciente, se dedicaban a soñar, pero luego no luchaban por conseguir sus objetivos.
     A la vez, la gente del país Sueño, intentaban con todas sus fuerzas tener una vida lo más grata posible y luchaban por lo que en realidad necesitaban, pues al llegar la hora de dormir, sus sueños se habían convertido en un espejo de su consciencia mientras estaban despiertos.
     Los años fueron transcurriendo y en ambos países se acomodaron. Cada uno tomó el rol que le correspondía y no intentaron llevar a cabo cambios ni efectuar ningún hechizo que rompiese los anteriores. Con ello, la felicidad no reinaba en ninguno de los dos países.
     Un día, ambos soberanos, decidieron tener una importante reunión donde intentar con ayuda de sus mejores caballeros, conseguir liberar a sus gentes de hechizos malvados o extraños.
Estando en la reunión, un importante consejero llamado “Sensatez” hizo una propuesta que a ambos soberanos les pareció justa.
-          Unamos nuestras fuerzas. – dijo Sensatez.
-          ¿Unirnos?- se extrañó Poder, el rey del País Sueño.
-          ¿Es viable?- preguntó Lucha, el rey del País Mundo Consciente.
-          ¿Por qué no? – replicó Sensatez.- Por lógica, hay que tener en cuenta que en el País Sueño viven a tope hasta agotarse porque sólo pueden soñar con lo que realizan. Mientras, en el País Mundo Consciente, tienen bellos sueños que no intentan cumplir, pues lo limitan a eso, a sueños. Sin embargo, le dan mucho valor a sus pesadillas, a ésas suelen darle vueltas y vueltas, como si fuesen ratoncitos en una noria.
-          ¿Puede ser eso un efecto secundario de los hechizos?- preguntó el rey Lucha.
-          Tal vez- contestó Sensatez. – Hay un efecto secundario muy potente que se llama “Miedo a cumplir tus sueños”.
-          Y ¿qué podemos hacer ante eso? – preguntó en este caso el rey Poder.
-          Muy fácil – declaró Sensatez- por suerte tenemos en el reino una poderosa maga llamada “Ilusión”. Ella tiene tal fuerza que puede conseguir un término medio entre ambos mundos. El problema es que sólo aceptará como pago a sus servicios, conocer el por qué de la división entre ambos mundos.

Ambos reyes bajaron la cabeza algo avergonzados, hasta que el Rey Lucha, se atrevió a hablar.
-          Bueno, nuestros hijos, es decir, mi hija Perseverencia y su hijo Fé, llevan años enamorados. Ambos nos negamos a su unión. Ahí empezó todo.
-          Bien, veré qué se puede hacer- comentó Sensatez.

Al cabo de tres días, un mensajero llegó a ambos palacios. Venían a traer un mensaje de la poderosa hechicera Ilusión. Básicamente, el mensaje era claro.
Ambos príncipes, el príncipe “Fé” y la princesa “Perseverencia” deben unirse y luchar juntos. De esta forma, ambos reinos tendrán una oportunidad de crear un contrahechizo. De su amor, nacerá un heredero o heredera que se encargará de nivelar ambos hechizos y anularlos por siempre.

A ambos reyes les pareció una idea factible, y ni qué decir tienen que sus hijos estuvieron encantados, pues  hacía años que se profesaban un amor mutuo en secreto.
En pocos días, contrajeron nupcias y unos meses después, llegó el fruto de esta unión. Una niña. Una niña muy fuerte y vigorosa a la que llamaron “Condición humana”. Esta niña traía al mundo como regalo, genes procedentes de ambos países, con los que hicieron una pócima muy especial que dieron de beber a todos los habitantes del reino.
Esta pócima era mágica y al tomarla, todos quedaban liberados y podían llevar a cabo lo que su propia condición les dictase.
En el país de los Sueños, la gente volvió a soñar lo que quería. La diferencia era que ahora, también vivían cómo querían.
En el país Mundo Consciente, la gente tenía la oportunidad de luchar por sus sueños. Había quien lo hacía, y había quien no, pues uno de los ingredientes que les dieron era el “libre albeldrío” y éste era muy poderoso.
Pero lo que sí resultó claro era que la unión entre Fé y Perseverencia da un buen resultado, aunque siempre nos quedará a cada uno, nuestra condición humana y por supuesto, el libre albeldrío.
¿Qué tal son tus sueños?


Violeta

Una Estrella

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     Blanca se internaba cada vez más en el bosque a la vez que se preguntaba qué hacía allí.
Tenía frío, miedo y sentía una gran angustia. Alguien le había dicho que la solución a sus problemas tenía forma de mujer mayor que vivía en el bosque, hacía pócimas y hechizos de amor y veía el futuro.
Realmente debía estar loca además de desesperada para acudir a semejante cita.
Pero ¿hay alguien más desesperado que un corazón solitario? Sí. Un corazón que amó y mucho.
Blanca había vivido una hermosa relación que había dado alegría a su corazón durante mucho tiempo. Sin embargo a veces el destino es cruel y las cosas no salen como uno espera. Se enamoró perdidamente de un hombre misterioso que  le correspondió con la misma intensidad, pero que por una serie de razones no podía compartir su vida con ella.
Jorge, que así se llamaba él, tuvo que marcharse fuera. Era marino y tuvo que partir. Blanca siempre esperaba su regreso a puerto, impaciente, ansiosa. Cuando él llegaba, ella le mostraba su mejor sonrisa, su mejor vestido, su apoyo, compañía, en definitiva, su amor.
Ella no podía acompañarle pues tenía un hijo. El padre de su hijo se marchó hacía tiempo y Blanca vivía sola con Luís, su hijo, desde que éste tenía pocos meses de vida. Ahora Luís ya tenía quince años.
Conforme el tiempo iba pasando la cosa se complicó porque Blanca sabía que Jorge tenía la posibilidad de quedarse en tierra, pero él a la vez tenía sus responsabilidades en alta mar y no se podía quedar.
Comenzó a sentirse frustrada pues sentía un gran amor por él, pero cada vez podía verle menos y cuando él se marchaba, ella quedaba rota.
Sin querer herirlo, comenzó a dar muestras de lo que le ocurría. No era premeditado, simplemente, con él había cosas que no podía disimular.
Jorge la amaba tanto que sacrificó lo que más quería y necesitaba. Ella.
Le dijo que no podría volver más a ese puerto y por tanto ella debía continuar su vida sin él. Él soñaba con que de esta forma, ella comenzase a avanzar, cumpliese sus sueños de salir de aquel puerto, viviese su vida, aunque ello implicase enamorarse de otra persona, cosa que a él le partiría el corazón.
Ella le amó aún más por lo que estaba haciendo. Pero lo que él le había dicho no le bastaba. Ella le necesitaba y con desesperación trazó un plan para intentar llegar hasta él.
Siempre había escuchado hablar de Magda, una señora mayor que vivía internada en el bosque pues no quería que nadie la molestase salvo que realmente la necesitaran.
Magda llevaba años curando una serie de dolencias típicas y propias. Los males del corazón, los males del amor. Era experta en conjuros y hechizos que hacían palpitar corazones al unísono.
Hasta ella habían acudido desde lugares lejanos, siempre buscando lo mismo, el ansiado y deseado amor.
Por ello, cuando Magda recibió la llamada de Blanca, no se sorprendió en absoluto, pues ella ya sabía del dolor del corazón de la joven.
De esta forma, Blanca se veía entrando en el bosque tal y como le había prometido a Magda, de noche y sola.
De pronto en un claro apareció la cabaña. Blanca se sorprendió ya que no había visto luces hasta que prácticamente ya estaba en ella. Seguramente eran los nervios, pensó.
Llegó a la puerta de la cabaña y la golpeó fuertemente con el llamador. En el interior de la misma comenzaron a escucharse ruidos y Blanca se asustó un poco, pero ya no iba a volver atrás. Jorge bien lo merecía.
La puerta se abrió y ella entró algo cohibida y bastante asustada.
-   ¿Piensas quedarte toda la noche en la puerta? – escuchó de repente.
-   Lo siento – contestó sin saber dónde mirar en concreto, pues no veía a nadie.
-   Estoy aquí joven. –
La anciana puso los ojos en blanco, como pensando, otra nerviosa más ¿pará que vendrán si luego me temen tanto? En fin, ésa no era la cuestión.
-   Bien,- dijo la anciana – vayamos al grano, déjame ver tus manos.
Blanca así lo hizo, de inmediato. La anciana las examinó durante un rato y luego la miró directamente a los ojos.
-   Has sufrido en el pasado. Tu presente estaba lleno y de pronto tu futuro ha quedado desvalido.
-   Así es.
-   Encontraste al amor de tu vida, pero se fue, se fue por ti.
-   ¿Por qué no se quedó conmigo en tierra?
-   No podía. Tenía muchas responsabilidades y a la vez miedo de abandonar la vida del mar. Pero sabía que tú estabas sufriendo en la espera y se marchó con el corazón roto.
-   ¿Se puede arreglar?
-   ¿Quieres un hechizo de amor que haga que sienta algo tan fuerte por ti que tenga que regresar?
-   ¡No! ¡El ya me quiere! ¡Mucho!
-   ¿Quieres que te convierta en sirena para que puedas llegar a él?
-   ¿Puede hacer eso?- preguntó Blanca preocupada.
-   Así es.- contestó la anciana.
-   No. Tendría que vivir en el mar. Habría de abandonar a mi hijo y cuando Jorge pudiese regresar, yo ya no podría.
-   ¿Quieres que te hechice para olvidarle?
-   ¡No! ¡No quiero olvidarle!
-   ¿Qué quieres pues?
-   No lo sé. Me gustaría poder partir con él hasta que él pueda regresar a puerto para estar siempre aquí conmigo.
Magda se acercó a un estante y cogió dos frascos con una extraña poción. Las destapó y se las dio a oler a Blanca que puso un gesto extraño.
-   Si bebes ésta, olvidarás tu dolor.- Y le señaló una de color azul. Si por el contrario bebes ésta,- le dijo señalando una de color rojo- te convertirás en estrella y podrás observar a Jorge y a tu hijo cada día desde el firmamento.
-   Pero… ¡no podré abrazarlos! ¡Y ellos no me verán y sus corazones no hallarán consuelo!
-   No será exactamente así. Si te convierto en estrella, podrás pasar el día junto a ellos. Más, por la noche, habrás de pagar el precio subiendo al cielo.
-   ¿Podré pasar el día con ellos? ¿Seguro?
-   Sí. Al ser una estrella, podrás deslizarte con sigilo y rapidez. De esta forma, podrás estar con tu hijo y a la vez podrás ir a ver a Jorge. Pero recuerda que al llegar la noche, tendrás que transformarte y subir o el hechizo se romperá y morirás.
-   ¿Cuándo se romperá el hechizo?
-   Cuando Jorge termine con lo que le ata al mar y regrese. En el momento en el que él regrese, tú serás libre de nuevo. Pero ha de regresar voluntariamente, tú no podrás contarle lo que ocurre o el hechizo se romperá y tú y él no podréis volver a veros.
-   De acuerdo. Lo haré. Me duele tanto el corazón que no puedo soportarlo. Lo haré.
La anciana le colocó la mano sobre el hombro y le dijo con sinceridad.
-   Eres valiente. Espero que todo te salga bien.
-   Sólo una pregunta más. ¿Cómo explicaré que por las noches me ausente siempre?
-   Utiliza tu imaginación.
Blanca partió de aquél lugar con mucha preocupación, pues no sabía si su empresa iba a dar resultados o no. Estaba realmente confundida, ¿cómo iba a salir bien aquello? No lo sabía, pero tenía que intentarlo como fuera.
¡Qué locura! Confiaba en que todo fuese bien, tenía que funcionar. De esta forma, no perdería a su hijo, ni tampoco a su amor y al fin podría encontrar algo de consuelo en su corazón.
Cuando llegó a su casa se tomó la poción, tal y como le había dicho la anciana. Inmediatamente empezó a sentirse algo mareada y empezó a ver cosas raras. Veía a Jorge que se acercaba a ella en el barco, a pesar de que ella estaba en su casa y él en el mar. Empezó a ver a su hijo allí junto a ella, cuando él no estaba en ese momento en la casa, pues había tenido mucho cuidado con ello.
     Todo empezó a girar a su alrededor y de pronto se volvió oscuro. Lentamente, empezó a vislumbrar puntitos de luz a su alrededor y pensó que aquello debía ser el cielo y ella sería ahora estrella, pues era de noche.
Estaba acostumbrándose a la sensación cuando escuchó la voz de su hijo.
-   ¿Mamá? ¿Te pasa algo?
-   No. Estoy bien.
-   ¿Seguro? ¿Qué te ocurre? – escuchó otra voz conocida y familiar, más grave.
-   ¿Jorge?
-   Hola mi vida. Estoy aquí.
-   ¿Estoy en tu barco?
-   Ha debido golpearse la cabeza- le comentó Jorge a Luís preocupado.
-   ¿Golpearme la cabeza? No creo.
Entonces todo viene a su memoria y siente pánico. Si es de noche, ella debía ser estrella y estar en el cielo, pero está ahí con ellos, ¿de noche? ¡Algo ha salido mal! ¡La anciana se enfadará!
-   Querida Blanca – escucha una voz conocida- Estás bien querida. – Era la voz de Magda.
-   No entiendo nada.
-   Dejadnos un momento por favor.
Jorge y Luís salieron al exterior y Magda tomó las frías manos de  Blanca entre las suyas, más tibias y rugosas.
-   Verás querida. Con tu sacrificio has salvado a Jorge de sus responsabilidades. Tenía que comprobar que tu amor era sincero y real. Superaste la prueba. La poción comenzó a surtir efecto, por eso te has sentido tan extraña. Durante un instante has sido estrella. Pero al romperse las ataduras de Jorge, eres libre.
-   ¡¿Qué?!
-   Yo era su responsabilidad. No podía marcharme sin saber que él estaba bien y él no podía regresar a tierra porque en el mar es el único sitio donde podía cuidar de mí. Soy una sirena Blanca. Una sirena que Jorge cuida de día, porque soy su madre. De noche, subo al cielo con el que es mi compañero, el padre de Jorge. Fui hechizada hace muchos años y tú has roto el hechizo con el poder de tu amor por mi hijo. Ya puedo regresar tranquila.
-   ¿A la cabaña?.
-   No. A mi verdadero hogar. He de marcharme niña. Me alegro que todo haya salido bien. Vais a ser muy felices, créeme. Sé de lo que te hablo. Aquí abajo hace mucho calor.
-   ¿Aquí abajo?

Y dicho esto, sin más, comenzó a brillar poco a poco y su cuerpo empezó a convertirse en una especie de estela y a ascender. Y desapareció. ¡Era una estrella! Jorge era hijo de una sirena y una estrella.
Aún hoy en día, muchos años después, Blanca y Jorge contemplan cada noche el cielo mientras le cuentan a Laura, su hija, que sus abuelos están en el cielo. Literalmente.



Violeta

Caldo Depurativo

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Después de las vacaciones seguro que todos tenemos una sensación de pesadez como si tuviéramos 20 kg más jaja (yo al menos sí). Por eso, en mi casa hemos decidido pasar unos días comiendo algo más sano y que deshinche un poco y hemos decidido tomarnos un vasito de caldo depurativo durante unas noches antes de cenar. 

Es muy simple de preparar:

Se hierve agua al igual que para hacer caldo y se le echa apio, puerro, cebolleta (más suave para el estómago que la cebolla) y tomate. Se deja hirviendo durante 15 o 20 minutos (al gusto de cada uno), se cuela y ¡¡listo!!

Bon appétit!!

Oh, yeah!!

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Bueno, otra vez se han acabado las vacaciones. ¿Nunca os habéis preguntado por qué lo que siempre se acaban son las vacaciones y por qué siempre a lo que se vuelve es al trabajo? ¡¡No es justo!! Por ello os reto a cambiar los pensamientos respecto a nuestros deberes y obligaciones y a nuestras devociones, para poder celebrar que ¡¡ya queda menos para que acaben las clases y el trabajo y sea la vuelta a las vacaciones!!! 

Juntos podemos, oh yeah, yes we can!! jajaja. Muchos besitos para todos en este primer día de clases y trabajo del año y ya sabéis siempre: ¡¡ÁNIMO Y ADELANTE!!

Los Reyes Magos

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Por fin es 5 de enero y eso significa que ¡¡VIENEN LOS REYES MAGOS!! aunque este año no se sabe si vendrán cargaditos de juguetes con todo esto de la crisis. Sin embargo hay una cosa que sí es segura, y es que, como ahora resulta que sus majestades de oriente en realidad vienen de Andalucía, todos los que estamos cerquita vamos a pillar algo seguro jeje (lo siento por los que estén más lejos y pillen a los reyes ya cansados jeje).

Pero este año es un año especial, 2013, el año después del fin del mundo. El año en que, supuestamente, se nos ha dado otra oportunidad (hasta que venga el fin del mundo electrónico de este año ;>). Por esto, aparte de los típicos regalitos que se piden, que más que regalitos son detallitos, debemos acordarnos de todos aquellos que no tienen papel y lápiz para poder escribirle la carta a los reyes, sus majestades de oriente, digo... de Andalucía. 

Para todos ellos, que este año los reyes les traigan todo lo que deseen, un hogar calentito y seco y mucha comida de la que puedan disfrutar y sobre todo ¡¡que se acabe la crisis!!.

Felices reyes magos y ¡¡ÁNIMO Y ADELANTE!!

Año Nuevo

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Comienza una año nuevo y como siempre se realizan los nuevos propósitos para mejorar nuestra forma de vida. Sinceramente el año pasado me hice unos propósitos muy asequibles, pero la pereza ha sido más fuerte y los malos pensamientos también. Sin embargo, eso se acabó, al igual que el pasado año 2012.

A partir de ahora somos personas nuevas: año nuevo, vida nueva. Por ello este año sí vamos a cumplir nuestros propósitos, igual que conseguimos cumplir nuestros objetivos de la semana, je, je. Así que mis propósitos para este año son:

  1. Conseguir correr durante media hora a buen ritmo sin necesitar hacer descansos.
  2. Evitar los pensamientos negativos e irracionales que te impiden hacer tu vida con normalidad (los que provocan ansiedad, dolores en el pecho y apatía).
  3. Vivir cada momento de mi vida con una intensidad enorme y sentirme realizada con cada cosa que haga.
Como veis este año va a ser el mejor hasta ahora, ya que pienso cumplir mis propósitos día a día.

¿Cuáles son vuestros propósitos para este año? Ya sabéis que debéis elegirlos bien porque este año se harán realidad, así que, ¡¡ÁNIMO Y ADELANTE!!

¡¡Feliz Año Nuevo!!

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Otro año se acaba y deja paso a uno nuevo. Este año se ha llevado muchas cosas buenas y también no tan buenas, pero es que hay que dejar sitio para las nuevas experiencias. Espero que este año sea mucho mejor que todos los demás y traiga muchísimas alegrías, después de todo ¡¡hemos sobrevivido al fin del mundo!!

¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!

Trozos de Cartón

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     Para José no era fácil vivir la situación actual. Todo se había ido complicando últimamente hasta un punto angustioso. Había perdido su trabajo unos meses antes, si bien cobraba el desempleo, no era suficiente para mantener a su familia, por no mencionar que eso también terminaría.
     No dejaba de escuchar por todos lados los problemas existentes en cuanto a la crisis, desempleo, desahucios. Estaba aterrorizado, pagaba hipoteca, tenía tres hijos y su esposa metía algo de dinero en casa pero insuficiente.
     Andrea trabajaba limpiando casas por horas para poder tener un extra cuando su marido José trabajaba, pero ahora su mísero sueldo se había convertido en el sueldo familiar.
     Para colmo de males era Navidad. Ésa bella época del año llena de glamour, ilusión y sueños para una parte del mundo y llena de dolor para otra parte. La Navidad es una época hermosa si la vives junto a los niños y sobre todo si económicamente puedes permitirte determinados caprichos. Sin embargo, cuando eres padre y la situación te bombardea hasta el punto de no poder permitirte absolutamente ningún extra, todo se vuelve tremendamente complicado.
     Adela, Benito y Juan, los tres pequeños de 12, 9 y 5 años del matrimonio eran niños normales. Es decir, niños que ven televisión y no dejan de escuchar que si tal o cual juguete es una maravilla, que si este robot, o este videojuego, una play, un ordenador.
     José es consciente de todo ello, pero es imposible satisfacer necesidades, imaginad este tipo de juguetes. Por ello, esta cálida mañana de invierno, a pesar de estar a dos de enero, se levanta temprano y vuelve a patear calles, tiene pensado volver a la oficina de empleo, visitar conocidos que puedan indicarle algún posible empleo, lo que haga falta.
     Al pasar por las cercanías de su antigua empresa siente un pellizco en el estómago. Quedan pocos empleados en ella. El Sr Gutiérrez es buena persona, pero la situación llegó a un límite extremo y no tuvo más remedio que ir recortando personal.
     A pocos metros de la empresa, ve algo que le encoge el corazón. Un bulto humano descansa bajo una pila de cartones. No puede evitar pensar si tal vez su familia se vea en esta situación en un futuro no tan lejano.
     Nota como una especie de opresión en el pecho y se da cuenta de que está a punto de sufrir una nueva crisis de ansiedad. Un sudor frío comienza a cubrirle y nota algo diferente a la última vez, algo como una especie de ardor en el brazo que se le va extendiendo, con lo cual no puede dejar de pensar que tal vez la cosa se agrave más.
     En este momento, el bulto que descansaba bajo el montón de cartones empieza a moverse y sale de debajo de los mismos para mirar directamente a la cara de José, que en este mismo instante piensa que efectivamente le ha dado un ataque cardiaco y ve visiones. Ello se debe a que ante él se encuentra su viva imagen.
     Atónito observa como su “yo” se acerca a él y le coloca una mano sobre el hombro.
-   Hola amigo. – le dice como si tal cosa.
-   ¿Quién eres? ¿Estoy sufriendo una apoplejía o algo así?
-   No. Estás viviendo una experiencia que muy pocos han conseguido vivir. Estás viéndote reflejado en un vagabundo de la calle porque temes llegar a esa situación, y no es tan improbable que eso pase.
-   ¿Esto es real?
-   Como la vida misma. Quiero mostrarte algo.
José observa como el vagabundo se agacha y coge unos papeles. Al acercarse de nuevo a él observa que parecen cartas infantiles. ¡Son las cartas de sus hijos! Reconoce la letra y le mira alucinado. Le pidió a sus hijos que le entregasen las cartas pero ellos fueron implacables. Ni siquiera su esposa quiso enseñárselas.
     Su yo vagabundo extendió el brazo y le entregó las cartas. Con manos temblorosas las tomó y comenzó a leer. Con cada línea que leía se emocionaba más y sus ojos comenzaron a humedecerse. Sus hijos, desde la mayor hasta  el pequeño habían pedido lo mismo. Sin embargo, su hija mayor, Adela, había sido bastante explícita.
-   Señores Reyes Magos, por favor, este año no queremos juguetes. Hay muchos niños que no los tienen, los hemos visto en la tele, son niños desnutridos y algunos de ellos no tienen ni familia. Nosotros tenemos de todo eso. Ahora las galletas son normales en lugar de cubiertas con chocolate, y mamá prepara muchos macarrones. Pero estamos muy bien. Menos mi papá. Estamos preocupados porque ya no juega con nosotros, no nos cuenta chistes como antes y le oímos llorar por las noches. Por eso queridos Reyes Magos os pedimos que curéis a papá. Queremos que vuelva nuestro papá de siempre. Os pedimos que le busquéis un trabajo, el que sea, y que vuelva a sonreír de nuevo.
Ahora ya José lloraba abiertamente ante él mismo. Él preocupado por dar a sus hijos juguetes el día de Reyes y sus hijos sólo querían que él volviese a ser el mismo de siempre. No tenía ánimos para ello pero realmente era importante y sus hijos lo merecían. Sin pensarlo dos veces y sin preguntarse nada más agradeció esa revelación y abrazó a su mitad desaliñada.
-   ¿Eres mi yo del futuro?
-   No. Digamos que soy… un enviado.
-   Gracias. De corazón.
Aunque nada había cambiado José decidió no preguntarse nada y volver a casa. Ese día iba a dedicarlo a sus hijos. Y el siguiente y el siguiente. No podría comprar nada a sus hijos, pero sabía que los abuelos habrían comprado algo, cosa que muchos chicos no disfrutarían. Por su parte, jugaría con ellos e intentaría estar lo más natural posible. Cuando pasaran las vacaciones escolares y volvieran a clase, él volvería a retomar el tema de buscar trabajo.
     Y así lo hizo. Sus hijos estuvieron encantados con él todo el día y hasta su esposa pareció olvidar un poco ese día los problemas. Ella era imaginativa, incluso había preparado “cosas” para entregar a los niños el día de Reyes. Todo iba a salir bien después de todo.
Llegó el gran día. Como cada año, fueron juntos a ver la cabalgata y al regresar tuvieron una copiosa cena a base de tostadas con aceite y leche. Se pusieron como el quico y se fueron a dormir pronto.
     A la siguiente mañana, como tradicionalmente, los chicos fueron rápidamente al árbol de Navidad y allí había cinco paquetes. Para Adela, un vestido que su madre le había arreglado de su tía Ana. Precioso, la joven estaba encantada. Para Benito, un antiguo juego de ajedrez que perteneció a su abuelo Luis, que por cierto, le enseñó a jugar con ese mismo tablero. Estaba entusiasmado. Para Juan, un coche deportivo rojo que había pertenecido a su padre y que éste había guardado celosamente para que “los niños no lo tocaran”. Este año tocaba “regalarlo” a alguno de los niños. El pequeño no cabía en sí de gozo.
-   ¡Son los mejores regalos que podíamos tener!
Por su parte, Andrea abrió su regalo y encontró una hermosa fotografía de cuando ella y José comenzaron a salir. Miró a José encantada, ¡qué buena idea había tenido!
José abrió el suyo. También había una fotografía, era de él un año que decidió disfrazarse en el Instituto y terminó vestido de animadora. Todos rieron con ella, aunque Benito preguntó muy preocupado quién era aquella señora tan fea y con tanto pelo en las piernas.
Al día siguiente volvería la normalidad, y José volvería a intentar encontrar trabajo. Hoy era un día para ellos. Ni siquiera se había planteado el extraño suceso ocurrido cuatro días antes. Había pasado por allí y ya no estaban los cartones. Tal vez sufrió algún tipo de alucinación ocasionado por la angustia. Qué más daba ya. Cuando estás desesperado, ya todo te da igual.
     En ese momento sonó el teléfono.
-   ¿José? – preguntó la voz al otro lado de la línea.
-   ¿Sr Gutiérrez?
-   Hola José, felices fiestas aunque te lo diga con retraso. Quería decirte que hemos recibido un pedido importante y estamos muy contentos porque necesitamos que vuelvas al trabajo. Hemos podido volver a contratar a los tres trabajadores que tuvimos que despedir. No puedo garantizar durante cuánto tiempo será, pero si puedes venir mañana a trabajar, serás bien recibido.
-   ¿Está de broma? ¡Estaré ahí sin falta! ¡Gracias Sr Gutiérrez!
En ese instante tuvo una especie de deseo. Vio lágrimas de alegría en la cara de su esposa. Evidentemente lo había escuchado todo.
-   Andrea, he de ir a un lugar. Ahora mismo regreso, y por favor, apóyame en esto igual que has hecho con todo lo demás.
-   Claro. Aquí estaremos.
José voló en dirección al lugar donde días antes había vivido aquella experiencia singular. Al llegar, comprobó encantado que la montaña de trozos de cartón estaba allí. Se acercó y observó como el bulto humano comenzaba a moverse y apareció de pronto de debajo. Pero esta vez, no era él mismo. Era un total extraño que le miraba con cara sorprendida.
-   Por favor, no me denuncie. No tengo donde ir.
En ese momento lo vio claro. La situación era tan difícil para todos, que cualquiera podía estar en esa terrorífica situación.
-   ¿Denunciarle? No amigo, hace cuatro días era yo quien dormía bajo cartones, créame. Por favor, acompáñame a casa. No puedo ofrecerle mucho, pero podrá tomar un baño y degustar unos maravillosos macarrones. Tiene mi misma talla, le dejaré algo de ropa. Al menos, hoy también tendrá su regalo de Reyes.
Tal y como prometió, Andrea no hizo preguntas. Ese extraño señor que olía tan mal y que tenía cara de sorpresa total, tomó una ducha, se vistió con ropa de José, comió con ellos y luego se marchó. Les prometió venir al día siguiente y ayudarles de forma gratuita a arreglar algunos pequeños problemillas que la familia tenía con el fregadero y una cisterna. Por lo visto, era un manitas.
José regresó a su trabajo y descubrió que incluso había un puesto para su nuevo amigo. Era un trabajo parcial y no demasiado bien remunerado, pero era algo al fin y al cabo y le permitiría dejar de dormir bajo trozos de cartón.
Por primera vez en su vida, y tenía cuarenta y ocho años, creía seriamente en los milagros, en los Reyes Magos, y sobre todo, en valorar lo que se tiene por poco que sea.

Violeta

¡¡Feliz navidad!!

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Espero que todos vosotros estéis pasando unas muy buenas vacaciones de navidad con la familia. Por aquí hicimos una gran cena familiar con chistes incluidos, y después vino Papá Noel jeje, que empezó a pasarse por mi casa hace unos cuatro años y siempre nos deja un detallito.

¡¡¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!!!

Manuel

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     Poco a poco Antonio comenzó a abrir los ojos. Estaba cansado, aún tenía sueño, si es que podía denominarse así, pues prácticamente no dormía. Carmen, su esposa, ya empezaba también a moverse dentro del jubón. A los pies de ambos se encontraba el motivo del insomnio, el escaso bulto que ocupaba su hijo, Manuel.

     El pequeño tan solo tenía cinco años, sin embargo, cada día acompañaba a su padre a los pastos a pesar de la temprana hora que éste comenzaba su jornada. Como tantos otros días, Antonio se levantó y zamarreó suavemente al pequeño para despertarle. Su intención era dejarle dormir, pues el día anterior lo había notado congestionado y no le vendría mal descansar. A pesar de ello, también sabía que el pequeño enfurecería si no le llamaba.

     Lentamente el chico comenzó a moverse. Antonio notó que estaba algo más templado de lo normal. Tal vez podía tener fiebre. Una mano invisible le estrujaba la garganta. Su hijo lo era todo para él, quería que lo tuviese todo, pero la situación era complicada. Tenían lo justo para subsistir, y no se quejaba de ello. Era muy consciente de que a la vez lo tenía todo. Amaba a su esposa y Manuel supuso para ellos una alegría inmensa, tal vez no en el momento apropiado, o tal vez sí, ¿quién sabe?

-   Buenos días hijo, ¿cómo estás hoy? – le preguntó al pequeño.

Manuel le respondió con una gran sonrisa. Típico de él. Tenía las mejillas enrojecidas y los ojos vidriosos, esos hermosos y enormes ojos verdosos en esa graciosa carita llena de pecas.

-   Estoy bien papi.
-   Mamá tiene hoy mucho trabajo que hacer aquí, ¿por qué no te quedas con ella? Me siento mal dejándola sola todo el día.

Por un instante, pareció ver la duda en los ojos de Manuel, pero aún así no estaba la batalla ganada.

-   Mañana me quedo con mami. Hoy tengo que ir contigo papi. Es muy importante.
-   ¿Y eso?
-   He tenido un sueño muy bonito. Una señora muy guapa nos visitaba, tenía el pelo dorado y me sonreía. Sus manos eran frescas y estaba muy contenta. Ella me dijo que te acompañase hoy.

Evidentemente no iba a conseguir disuadirlo, así que se rindió a lo evidente y le ayudó a vestirse.

Por su parte, Carmen ya tenía preparado el zurrón con las viandas de ese día. Algo de agua y un poco de pan hecho por ella con la poca harina de la que disponía. Ellos no lo sabían, pero muchos días ella no comía. Gracias que vivían cerca del bosque y en él había frutos comestibles. La situación era muy precaria.

De esta forma y abrigados dentro de sus posibilidades, Antonio y Manuel dieron un beso a Carmen y se marcharon al monte. Aquel día pasarían por las afueras del pueblo antes de ascender. Antonio recordó que su amigo Tomás tenía un burro. Era un animal viejo, pero podía servir a sus propósitos. No le gustaba pedir favores, pero Manuel tenía mal aspecto y si su amigo le ayudaba, al menos no caminaría tanto.

Pronto llegaron a casa de Tomás. Ya había movimiento, en aquella aldea de Belén todos madrugaban mucho, su subsistencia dependía de ello.

-   ¡Buenos días Tomás! – le saludó Antonio.
-   ¡Ah! Buenos días Antonio! ¡Hola Manuel!

Antonio se acercó a Tomás rogándole a Manuel que se quedase pendiente del rebaño.

-   Tomás, he de pedirte un favor.
-   Tú dirás amigo.
-   Manuel no se encuentra hoy bien, ¿podrías dejarme el burro?
-   Vaya Antonio. Que pena me da decirte esto. No lo vas a creer pero acabo de dejárselo a una pareja que ha llegado hace unos momentos. Me han dado mucha pena, ella está embarazada y casi no podía caminar. Han venido a pagar sus impuestos. Pobrecita, tendrías que haberla visto, no se de dónde saca fuerzas.
-   Qué se le va a hacer. No te preocupes. Pesa poco, lo convenceré para llevarlo yo en alto.

Al darse la vuelta ninguno de los dos hombres vieron a Manuel. Antonio se preocupó, su hijo nunca le desobedecía. Angustiado, empezó a mirar en derredor suyo y así fue como los vio. Casi al lado del rebaño estaba Manuel con una pareja que parecía joven. Debían ser la pareja de la que le había hablado Tomás, pues ella estaba en avanzado estado de gestación.

Al acercarse a ellos no pudo evitar fijarse en la señora. Era la dama más hermosa que había visto jamás. Su cara irradiaba una belleza singular. Eran pobres, podía apreciarse a simple vista debido a la humildad de sus ropas. Llevaba el cabello cubierto con un manto, pero ello no ocultaba su brillo dorado. Con cariño se masajeaba el vientre. A pesar de la dificultad de la situación se la veía tranquila, irradiaba serenidad.

En esos momentos, ella acariciaba con suavidad la mejilla enrojecida por la fiebre de Manuel que la miraba extasiado.

-   He venido señora, tal y como me pidió en mi sueño.
-   ¿En tu sueño? – preguntó ella.

Al hacerlo, Antonio quedó sobrecogido por la paz que su voz transmitía en sí. Miró a Tomás que también observaba la escena.

-   Gracias de nuevo por dejarnos el burro – comentó José,  el marido que hasta ahora no había hablado.
-   No hay de qué José.- contestó Tomás.
-   Debemos continuar el camino José – le comentó su esposa.-  Se acerca el momento.
-   Continuemos pues – le contestó amorosamente José.

Al retirar la mano de la mejilla de Manuel, ésta ya no estaba enrojecida. Manuel se encontraba mucho mejor. Estaba tranquilo y sentía felicidad. Pero había algo que le atormentaba.

-   Señora – preguntó el pequeño - ¿Podría saber cuál es vuestro nombre?
-   María – le contestó ella con una sonrisa.
-   María… - repitió Manuel – Mi mamá se llama Carmen y también es muy guapa y muy buena.
-   Me alegro mucho de eso pequeño. Ve ahora con tu padre, José y yo hemos de continuar nuestro camino. Regresa hoy pronto con tu madre y bésala cuando llegues.
-   Siempre lo hago señora.

En esto que el pequeño puso su mano sobre el vientre de María y le susurró al bebé que había en su interior.

-   Tienes suerte bebé. Tu mamá también es muy buena.

Había llegado el momento de continuar, si bien antes de la marcha, José preguntó a Tomás y Antonio si conocían algún lugar donde podían pasar la noche en caso de que no les diese tiempo a volver. El parto estaba cerca.

Le indicaron que había una especie de posada algo más adelante. Por su parte, Antonio y Manuel continuaron su camino. Antonio iba en silencio, pensativo. Manuel iba a su lado, contento, eufórico. Su rostro ahora estaba enrojecido por el frío, no por la fiebre. De pronto se encontraba bien, era increíble el poder de recuperación de los niños.

Por su parte, Manuel sabía que aquella señora era especial. La había visto en sueños la noche anterior y cuando posó la mano sobre su vientre, notó como su malestar se iba. Tenía muchas ganas de que el día acabase, deseaba volver a su cabaña, junto a su madre. Estaba deseando llegar y que ella viese que ya estaba bien.

Para Antonio y Manuel el día fue transcurriendo con normalidad. Para José y María, el día se fue complicando. La noche se acercaba, María sabía que el momento llegaba y no tenían donde pasar la noche. Cuando llegaron a la posada que les habían indicado Tomás y Antonio, el lugar estaba lleno debido a las gentes que habían ido como ellos a pagar sus impuestos.

El señor de la posada se apiadó del estado de María y les dijo que podían dormir si querían en el establo, junto a los animales. Al menos, ellos le darían algo de calor.

Y así fue como el hijo de Dios nació en un establo, en un pesebre. Con el amor de sus padres y el calor de un buey y una mula.

En el cielo una gran estrella brillaba con fuerza. Antonio y Manuel la vieron desde el monte. Ya pensaban regresar cuando un maravilloso ser les salió al encuentro.

-   El hijo de Dios ha nacido – les dijo – Podéis ir a adorarlo. Se encuentra en Belén, en la posada que le indicasteis esta mañana.

Dicho esto, desapareció.

Padre e hijo comenzaron rápidamente el descenso. Por el camino fueron encontrando otros pastores que bajaban del monte. El ángel los había visitado y todos sabían que había nacido el hijo de Dios. Allí mismo, en Belén.

-   Lo sabía padre. Sabía que era un niño especial- le dijo emocionado Manuel a Antonio.
-   Debemos ir a verle Manuel. Pasaremos a por tu madre e iremos todos juntos en familia. No tenemos mucho, pero le llevaremos la harina que tengamos y una oveja del rebaño. Comprenderán que no podamos llevarle más.
-   Te equivocas padre, le vamos a llevar mucho más. Le llevaremos nuestro amor.

Al llegar a la cabaña se quedaron sin habla. Carmen estaba sentada en la mesa esperándoles. A ella ya había llegado la noticia del nacimiento de Jesús. Alrededor de ella había sacos de harina, agua, aceite y vino.

     Manuel la besó, tal y como le prometió a María. Antonio la interrogó con la mirada.

-   Me fui al bosque Antonio. No tenía que comer y fui a por algún fruto. Se me hizo tarde, no encontraba nada. Al regresar un ser hermoso me dijo que había nacido el niño de Dios y que en casa encontraría un regalo para Manuel y su familia. Y fíjate – dijo señalando a su alrededor – aquí hay sustento para meses.

Manuel veía a su madre llorar, pero sabía que no lloraba de pena, sino de alegría. Se dirigió a su jubón, en medio de aquella tela raída estaba su bien más preciado. Nunca lo llevaba al monte porque tenía miedo a perderlo. Era un pequeñito pez de madera que su padre le talló. Lo cogió y miró a su padre pidiéndose su aprobación con la mirada. Su padre lo entendió a la primera y asintió sonriendo.

     Cuando el día comenzó, pensó Antonio, su hijo enfermaba cada vez más, no tenían alimentos, estaba abatido y destrozado y sin ilusión por nada. Al finalizar el día, su hijo estaba sano, su familia tenía sustento para meses, volvía a tener esperanza en el futuro y en ese niño que tal vez los salvaría a todos.

     Claro que no le importaba que su hijo le regalase al pequeño el pez de madera. Iba a llevarle a aquél niño su bien más preciado, su único juguete. Pero a su vez, aquel niño iba a darles a ellos fe y esperanza.

     Los tres partieron a adorar a Jesús. Por el camino iban encontrándose con aldeanos por doquier. La estrella brillaba con intensidad sobre la posada. Se respiraba paz. Había nacido el niño de Dios en un portal.

* * *

Felices fiestas para todos, feliz Noche Buena y feliz Navidad. Tanto si podéis pasar las fiestas junto a vuestras familias, como si habéis perdido a alguien y notáis ese hueco en vuestro corazón, os deseo que paséis estos días con amor y tranquilidad. Que el verdadero espíritu navideño os guíe y os recompense.

Os deseo mucha felicidad para todos y ojala el nuevo año sea más benévolo y nos dé un respiro a todos. ¡Felices fiestas!


Violeta