Marcos observó aquella vieja máquina de escribir que le
retaba cada día. La hoja en blanco se había convertido en su compañera perenne.
Su musa, su inspiración, había volado un día de otoño acompañando a las hojas
caídas, y no había regresado. Demasiadas preocupaciones, mucho estrés, la
necesidad de exigirse a sí mismo una obra maestra, y por encima de todo ello,
las fechas en...