Queridos lectores, este relato era para la noche de San Juan, ¡¡¡pero con los exámenes se me pasó!!! Pido disculpas y os dejo con este maravilloso relato de nuestra querida Violeta:
El viejo
José intentaba subir aquella cuesta vertiginosa, pero la cuesta crecía y
crecía, se empinaba más y más conforme el calor aumentaba. A sus ochenta y
cinco años era según...